
Fabricas de cambio

Arqueología Industrial

Paisajes y Complejos Industriales
Para la mitad del siglo XX, se empezó a reconocer que los inmuebles industriales eran un testimonio físico de lo que se consideró como uno de los procesos de cambio social y tecnológico más importantes de la humanidad: la Revolución Industrial. Estos edificios, fábricas y maquinarias comenzaron a tener un alto grado de importancia identitaria e histórica, por lo que se empezaron a considerar objetos patrimoniales y se volvió necesaria su conservación y reconocimiento, objetivo bajo el cual se originó la arqueología industrial (Álvarez-Areces, 2008; Aguilar Civera, 2011; Beltrán Beltrán, 2008; Cerdá, 2008; Conlin Casella, 2005; Palmer, 2005; Palmer & Neaverson, 1998; Symonds, 2005; Therrien, 2008). Actualmente se reconoce que la arqueología industrial tiene mucho más para aportar, no solamente en el reconocimiento de un patrimonio industrial, sino preguntándose por los factores sociales y culturales que giraron alrededor de este en diferentes momentos pasados. Esta es la necesidad que plantea Cerdá (2008) cuando expresa que esta subdisciplina arqueológica debe empezar a alejarse del concepto conservación del patrimonio y empezar a abordar el tema desde un enfoque más histórico y antropológico, y hace un llamado al debate teórico y metodológico.
Una de las características fundamentales de la arqueología es la clasificación y categorización de los objetos de estudio, para así facilitar el análisis, interpretación y comparación. La solución que plantea la crítica que hace Cerdá (2008) se manifiesta cuando surgen trabajos que dan unos primeros pasos es una clasificación de la arqueología industrial, que permite una aproximación del objeto material pasado y su naturaleza social.
Palmer y Neaverson (1998) explican que para llegar a un adecuado estudio de la arqueología industrial, no solamente se debe observar el inmueble sino toda la red que existió alrededor de esta, lo que denominan como paisaje industrial. Este paisaje industrial se puede analizar a partir de tres puntos: la ubicación de la industrial (recursos naturales, características topográficas y agencia), la interpretación de los cambios industriales a través del tiempo y la relación espacial de los componentes del paisaje industrial (fábrica, patrones de asentamiento, materia prima, sistemas de transporte, entre otros). Se debe tener en cuenta para este análisis la relación entre forma, función, contexto y cambio de un mismo sitio a través del tiempo. Estos autores también hablan de diferentes tipos de paisaje industrial que se puede presentar dependiendo de la funcionalidad del sitio: lineares, minerías metalíferas, industrias textiles y formaciones urbanas. A su vez plantean máquinas y estructuras comunes que pueden dar razón de la clasificación funcional de una fábrica: los hornos, los procesadores de diferentes tipos de alimento, las herramientas para producción textil y las máquinas a vapor.
Aguilar Civera (2011), para la declaratoria de arquitectura industrial como patrimonio, presenta dos formas de visualización de contextos industriales que pueden llegar a ser muy útiles para la identificación arqueológica de sitios de este tipo. El primero se enfoca en los componentes que actualmente están presentes del bien industrial, las categorías que se usan son: elemento industrial, complejo industrial, paisaje industrial y sistemas y redes industriales. El segundo se enfoca en el reflejo funcional que tenía el sitio acorde a su arquitectura, las categorías que se usan son: espacio mínimo, espacio neutro, espacio dimensionado e inmueble-máquina. La autora también menciona una clasificación propuesta por Casallenes (2007 en Aguilar Civera 2011) que se basa en la funcionalidad del inmueble dentro del paisaje industrial, compuesta por las siguientes categorías: lugares productivos, almacenes y depósitos, servicios, comunicaciones y lugares sociales.
Clasificaciones dentro de

la arqueologia industrial
Arqueología Industrial y patrimonio industrial
